Gilles Pélisson volvió a ser elegido presidente de Unifrance para los próximos tres años. La decisión fue unánime, lo que habla de cierto consenso en torno a su gestión al frente de esta organización que funciona como la vitrina internacional del cine y la televisión francesa.
El tipo no es un improvisado: fue presidente y CEO del grupo TF1, una de las cadenas de televisión más importantes de Francia. Desde hace tres años maneja Unifrance junto a la directora ejecutiva Daniela Elstner, y la verdad es que el trabajo ha sido visible. No es casualidad que las producciones francesas suenen cada vez más en festivales como Cannes, Berlín y Toronto, y en esos eventos propios que arman (los Rendez-Vous) donde se juntan distribuidores, vendedores y periodistas internacionales.
De dónde viene
Unifrance existe desde 1949 y hoy representa a más de mil profesionales de la industria francesa: productores, exportadores, directores, actores, agentes y distribuidores. Pero la organización que conocemos hoy es más joven de lo que parece. En 2021 se fusionó con TV France International, lo que significó reunir bajo un mismo paraguas la promoción del cine, las series, la animación, los documentales y los programas audiovisuales.
Ese cambio fue estratégico. Los límites entre formatos y plataformas ya no existen como antes. Una serie puede llegar a Netflix, una película a cines y una miniserie a una plataforma de streaming. Francia entendió que tenía que hablar con una sola voz en el mercado internacional, no con tres.
Pélisson mismo ha señalado que la animación y las coproduciones son los caballos de batalla del cine francés en el extranjero. La animación francesa tiene reputación: talento, infraestructura de producción, directores con personalidad propia. Y las coproduciones mantienen a las empresas francesas conectadas a redes de financiamiento y distribución global que de otro modo estarían lejos de su alcance.
Lo que sigue
En su discurso tras la reelección, Pélisson habló de "muchas incertidumbres" pero también de "convicciones". Suena a alguien que sabe que el mercado audiovisual es hoy un ring. La tarea de promover cine y series francesa internacionalmente no es más fácil que hace tres años; probablemente sea más difícil, con el auge de las plataformas de streaming estadounidenses y la fragmentación del público.
Unifrance tendrá apoyo del gobierno francés (a través de organismos como el CNC y el Ministerio de Europa y Asuntos Exteriores), lo que en términos de presupuesto y respaldo político es un lujo que no todos en la industria audiovisual tienen. Eso cuenta. Para Francia, el cine no es solo negocio: es soft power, es proyección cultural, es la forma de hablar al mundo sin usar palabras.
La pregunta de verdad es si esa estrategia unificada, esa apuesta por la animación y la coproducción, alcanza para que el contenido francés siga siendo relevante en un mercado cada vez más satinado de contenido. Los próximos tres años de Pélisson al timón dirán si el experimento funciona.



