A veces las bandas que creías muertas y enterradas en la historia del rock simplemente estaban esperando el momento justo para volver. Heavens to Betsy acaba de anunciar su primer tour en 32 años, y lo hizo como debe ser: con un show sorpresa en Portland que encendió las redes de nostalgia y asombro. Corin Tucker y Tracy Sawyer, quienes hace tres décadas formaban este dúo punk en Olympia, Washington, están listos para pisar escenarios nuevamente este otoño.
Para quienes no están versados en la genealogía del indie rock estadounidense, Heavens to Betsy es la banda que precedió a Sleater-Kinney, ese colectivo que revolucionó el rock alternativo de los noventa. Pero antes de eso, antes de la gloria y los discos legendarios, Tucker y Sawyer hacían ruido crudo y directo como dúo. Editaron un álbum en 1994 —Calculated— que pasó casi inadvertido en su momento pero que hoy suena como un documento perfecto de una era donde las mujeres estaban tomando los instrumentos sin permiso de nadie.
¿Por qué ahora?
La reunión no es casual. Tucker ha hablado siempre sobre la importancia de su trabajo musical como acto político, no solo como arte. En una entrevista de 2018, reflexionaba sobre haber sido parte de un movimiento de mujeres que intentaban cambiar las cosas. Ese compromiso ideológico nunca desapareció. La vuelta de Heavens to Betsy es, en cierto modo, un recordatorio de que algunas bandas no se disuelven porque se agoten: se disuelven para mutar en otras formas.
¿Dónde tocarán?
La gira cubre lo esencial del mapa estadounidense: desde San Francisco hasta Chicago, pasando por Nueva York, Washington DC, Filadelfia y Seattle. Octubre y noviembre serán el escenario. Para el público local, la noticia tiene el peso de un artefacto histórico: estamos hablando de una de las bandas que definieron la escena de Pacific Northwest hace tres décadas, ese momento cuando Olympia era la capital invisible del indie rock norteamericano.
Lo que me intriga es qué sonará este Heavens to Betsy del 2026. ¿Recrearán el ruido visceral de entonces o buscarán algo distinto? La historia del rock está llena de reuniones que decepcionan, pero también de esas que funcionan porque las artistas llevan treinta años evolucionando. Con Tucker a la cabeza y el peso de Sleater-Kinney en su legado, algo me dice que esto no será un ejercicio nostálgico barato.



