Si de arriesgar todo por el amor se trata, estos dos la rompieron. Ivan "Vanya" Beerkus y Angela Nikolau, la dupla rusa de escaladores urbanos que fue documentada en la película de Netflix "Skywalkers: A Love Story" (2024), se robaron las tapas el miércoles pasado al trepar ilegalmente el Empire State Building en Nueva York. Y si eso fuera poco, el pibe se arrodilló a casi 1.500 pies del suelo para proponerle matrimonio a su compañera.
Los dos, vestidos de negro, lograron alcanzar la antena del edificio de 102 pisos sin usar ni una sola cuerda ni arnés de seguridad. Durante unos 30 minutos estuvieron arriba, agitando una bandera gigante que rezaba: "Cuando el poder del amor vence al amor del poder, el mundo conoce la paz." Beerkus bajó una rodilla, le colocó un anillo en el dedo a Nikolau, y ambos compartieron la propuesta en Instagram. Romántico, pero ilegal.
La dupla que ya armó escándalo mundial
Esto no es la primera vez que estos dos generan zozobra en las alturas. El documental de Netflix que los hizo famosos mostraba cómo entrenaban durante meses para sus ataques aéreos. En una de sus proezas más descabelladas, se filmaron pasando unas 30 horas dentro de la Merdeka Tower de Malasia (la segunda estructura más alta del mundo), escondiéndose de los trabajadores de construcción y viviendo en las entrañas del edificio antes de hacer el ascenso final. Después de la hazaña malasia, tuvieron que escapar del país para evitar consecuencias legales.
Hace poco, en una entrevista con medios internacionales, la pareja mencionaba que se acababan de mudar a Nueva York buscando nuevas aventuras y que había edificios que "no habían conquistado aún", aunque se guardaron los nombres. Parece que ya empezaron a cumplir esa promesa.
La cúpula neoyorquina no estuvo de acuerdo con el romanticismo extremo: helicópteros de noticias sobrevolaron la zona, llegaron llamadas al 911, y Beerkus y Nikolau terminaron en custodia de la policía. Por ahora, ambos están cara a cara con la justicia estadounidense.
Lo que queda por verse es qué dirán en la sala de tribunales y si esta propuesta arriba del Empire State se convierte en una escena más de su próximo proyecto audiovisual. Con estos dos, nunca se sabe dónde termina la realidad y dónde empieza el show.



