Reality Awaits, el nuevo disco de The Strokes, cayó este viernes y con él vuelve a sonar la banda que redefinió qué era el indie rock para los 2000. Pero lo interesante no es solo lo que hacen ellos ahora: es ver cómo sus canciones se convirtieron en un punto de partida para que otros artistas experimenten. Desde voces femeninas hasta bandas de rock puro, las canciones de The Strokes funcionan como un lienzo donde otros vienen a pintar su propia historia musical.
¿Por qué importa?
Cuando una banda tiene la capacidad de ser reinterpretada por gente tan distinta —desde Billie Eilish hasta Arctic Monkeys— es porque golpeó algo universal en la música. The Strokes llegó en 2001 con Is This It y cambió el juego: probaron que el rock podía ser minimalista, nervudo y adolescente sin necesidad de efectos o sofisticaciones. Eso fue revolucionario. Casi 25 años después, sus canciones siguen siendo un espejo donde mirarse.
Lo que pasa con los covers es revelador. Pacífica, el dúo indie argentino, agarró un clásico de The Strokes y lo desnudó a guitarra, bajo y voz: lo que sacaron fue puro indie local con impronta femenina. No es un homenaje servil, es una conversación. Arctic Monkeys en 2007 fue más directo: en vivo dijeron «nos encanta esto» y lo tocaron como ellos sabían hacerlo, con ese hard rock creciente que los caracterizaba en ese momento. Son dos modos de dialogar con la influencia.
Lo curioso es que bandas que parecerían alejadas de The Strokes también cayeron en la tentación. Tame Impala en el Primavera Sound 2022 tocó «Last Nite» en Barcelona y dejó claro que toda esa psicodelia y esos sintetrizadores que lo hacen característico vienen de un lugar donde The Strokes ya había limpiado el terreno. Kevin Parker lo sabe y lo mostró sin culpa. Paramore probó con otro tema en Copenhague 2017 —Hayley Williams empujando la canción hacia el pop, lejos del rock— y Billie Eilish eligió una versión acústica en Jimmy Fallon que es casi una confesión: descubrí esto a través de mi hermano y ahora es mío.
Esto no es vandalismo musical. Es herencia. Las bandas que importan no son aquellas que nadie cubre; son aquellas cuyas canciones son lo suficientemente fuertes como para sobrevivir cualquier reinterpretación. The Strokes pasó ese examen hace años. Y parece que seguirá pasándolo.
El veredicto
Reality Awaits llega en un momento en que la nostalgia del indie rock está por todas partes, pero estos covers prueban algo más importante: que no se trata de nostalgia. Se trata de que The Strokes escribió canciones que funcionan como estructuras abiertas, donde cada artista puede meter su propia personalidad y seguir siendo fuertes. Eso es lo que separa a los grandes de los que pasan de moda. Y por eso importa seguir escuchándolos, y también escuchar a quiénes más los escuchan.



