Rush pisó el escenario nuevamente el sábado en Fort Worth, Texas, después de pausar su gira de reunión "Fifty Something" por problemas de salud de Geddy Lee. El cantante-bajista se recuperó de bronquitis y laringitis, y lo primero que hizo fue demostrar que la voz sigue funcionando como un reloj suizo.
Fue el primer show en dos semanas para la banda legendaria de prog. Geddy pasó por 24 canciones sin titubear, con una potencia que no dejaba dudas sobre su estado físico. Eso es lo que importa acá: no hay rock sin salud vocal, y cuando ves a un tipo de su calibre volver a la cancha después de perder la voz, te das cuenta de que el respeto por el instrumento —en este caso, la garganta— es lo que los mantiene de pie después de décadas.
El setlist que justifica el viaje
La banda replicó lo que ya había funcionado en Los Ángeles: tocaron "Moving Pictures" de principio a fin, ese disco de 1981 que es prácticamente un himno del prog rock. Eso significa "Tom Sawyer", "Red Barchetta", "YYZ" y toda la arquitectura de ese álbum, sin saltos ni compromiso. Alrededor de eso, metieron clásicos de distintas épocas: "Xanadu", "Subdivisions", "Limelight", "2112" en sus tres movimientos.
No es cualquier cosa. Una banda que toca prácticamente toda su carrera sin tocarse los huevos es una banda que respeta a su público. Y Rush siempre fue así: exigentes con ellos mismos y con la audiencia.
De dónde viene todo esto
La "Fifty Something" es lo que todos querían: Rush tocando de nuevo después de años de retiro. Geddy, Alex Lifeson y el baterista Todd Soto decidieron volver, y la gira lleva semanas repartiendo shows por toda Norteamérica. El calendario los lleva hasta diciembre por acá, y ya hay fechas internacionales programadas para 2027.
Lo que pasó estas semanas fue un susto lógico: un músico se enferma, pierde la voz, la gira tambalea. Pero verlo regresar con esa potencia dice algo sobre su condición física y mental. No es un tipo que vuelve porque sí; Rush vuelve porque está en condiciones de entregar lo que promete.
Aparte, la banda está metida en cosas buenas: lanzaron una remera benéfica para ayudar a víctimas de los terremotos en Venezuela. Todo el dinero va a Hogar Bambi, una organización que cuida chicos abandonados. Eso también es rock and roll.
Para quienes viven pendientes de prog genuino, esto es un salvavidas. No todos los días escuchas una banda que se niega a simplificar, que toca discos enteros sin concesiones y que a los años sigue mostrando que la exigencia musical no envejece. Rush demostró el sábado que la vuelta es en serio.



