Josh Homme y compañía rompieron el silencio. Después de tres años sin material nuevo —desde In Times New Roman en 2023—, Queens of the Stone Age acaba de soltar "Easy Street", un tema que suena como lo que realmente es: una banda que se niega a pulirse, a domesticarse, a convertirse en nostalgia de sí misma.
El sencillo se estrenó hace poco en video, dirigido por Tony Wolski y Christopher Gruse, y es lo que cabría esperar de una banda que ya no tiene nada que demostrar. Un videoclip caótico donde Homme intenta escapar de una jauría de vecinos desquiciados —incluyen a un Juggalo, un bombero, y sus propios compañeros de banda— antes de que todos terminen en una casa-party que parece sacada de un sueño febril. El caos visual resume bien el espíritu del disco: nada aquí es limpio, nada está totalmente bajo control.
En un comunicado, Homme explicó lo que escuchás en el tema: "Es como golpearse el hueso de la risa: es funny porque duele y duele porque es funny". Traduzcamos eso: no hay edulcorantes. No hay click track, hay errores deliberadamente dejados adentro, la canción se acelera y desacelera sin aviso, los aplausos no son buenos pero tampoco son malos. Es el acta de defunción del perfeccionismo como virtud musical. Eso que Homme llama "humanidad que no se puede fingir" es exactamente lo que falta en demasiada música de hoy: la marca del cuerpo en el sonido, la grieta, el barro.
¿Por qué importa?
Estamos hablando de la banda que en los '90 y 2000 cambió qué podía ser el rock moderno. No fueron los primeros en mezclar riff retorcido con groove hipnótico, pero lo hicieron con una brutalidad que aún resuena. QOTSA siempre fue incomoda, desafiante: música que te hacía mover y pensar al mismo tiempo, sin pedir permiso.
La boca de Homme en 2026 dice algo importante sobre dónde está el rock en serio: no en los festivales de cubierta de revista, no en los acuerdos de streaming, sino en la decisión de seguir siendo áspero cuando podrías ser liso. Mientras tanto, andan de gira con System of a Down en Europa y entrarán en septiembre a territorio norteamericano como teloneros de los Foo Fighters. No es poco: es mantener la relevancia sin traicionarse.
Lo que molesta a veces es que una canción tan fresca venga después de tanto silencio. Pero quizá sea así: mejor una banda que calla, piensa y sale con fuego que las que sueltan disco cada dos años porque el algoritmo lo pide.
El veredicto
"Easy Street" es un puño. No es la mejor canción de QOTSA ni pretende serlo. Es una posición política disfrazada de juerga: la insistencia de que el rock no es musak, no es banda sonora de oficina corporativa. Es incómodo, es humano, tiene grietas. Eso que a mucha gente le pasó desapercibido en 2023 cuando salió el anterior disco —porque la música "seria" se volvió aburrida— acá vuelve con más ganas. Y eso, en 2026, es un acto de rebeldía que la escena necesita.



