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Phoebe Bridgers regresa con 'Lost Weekend': seis años de ausencia compensados en un disco brutal y luminoso

Después de media década, la compositora estadounidense lanza su álbum más ambicioso: 16 canciones que recorren el duelo, el amor y la desaparición con la precisión quirúrgica que ya la define.

Phoebe Bridgers regresa con 'Lost Weekend': seis años de ausencia compensados en un disco brutal y luminoso
Foto: vía Rolling Stone Brasil

Phoebe Bridgers desapareció. Literalmente lo canta en Lost Weekend, su primer disco solo en seis años, y es exactamente lo que hizo después de llegar a la estratosfera del rock indie con boygenius en 2023. Ese supergrupo junto a Lucy Dacus y Julien Baker le dio el Grammy más codiciado del 2024 —ganó más premios que cualquier otro artista esa noche— y ella, en la alfombra roja, anunció sus planes con la calma de quien ya alcanzó lo que quería: "Ahora caminamos hacia la puesta de sol". Pero los seis años no fueron inactividad: fueron el tiempo que necesitaba para regresar con algo que justificase la espera.

El regreso más ambicioso: 16 canciones que compensan la ausencia

Este es el disco más largo y atrevido de Bridgers hasta ahora. Mientras muchas bandas usan la ausencia para detenerse, ella la usa para expandirse. Dieciséis canciones que barren emociones sin filtro: desaparición, luto devastador, amor arrebatador, humor afilado. Lo que sorprende es que no cae en la trampa del disco oscuro y denso. "The Governor's Waltz" es un capricho con referencias enigmáticas a su vida actual ("Escondida en el baño como Shelley Duvall"), prueba de que Bridgers se niega a que su dolor sea aburrido.

La influencia sonora viene de lugares inesperados: música ambiental, Radiohead, esa camiseta de Kid A que lució en un show sorpresa. Jack Antonoff colabora en la apertura "The Outside" con vocoder y sintetizadores que suena como si Bridgers hubiese estado escuchando a Thom Yorke en bucle. Los interlúdios digitales y los pianos centelleantes en "Panorama" (donde ni canta en los primeros dos minutos) crean un espacio de meditación que no esperabas. Es sofisticado, frío a veces, y eso es lo que lo hace funcionar.

Pero acá está lo que realmente importa: ella siente todo en este álbum. La muerte de su padre en 2023 a los 60 años sobrevuela cada canción, especialmente en "Still Standing" ("No puedo imaginarte muerto / Pero lo estás todos los días") y "Lost Weekend (Reprise)", donde la culpa y la responsabilidad del hijo mayor se vuelven casi insoportables. Incluir una grabación de voz de su padre en "Never Going Back!" es un movimiento que duele de verdad, sin necesidad de drama artificial.

Y luego está Bo Burnham. El comediante aparece en el álbum como ese punto de luz que salva a Bridgers del pozo. "Bobby" es euforia vertiginosa en forma de rock acelerado: "Ahora no sé si pueda irme esta noche / Pero ¿qué vas a hacer el resto de mi vida?". Es la clase de canción que explica por qué a veces el amor es más fuerte que el dolor, y Bridgers lo canta sin ironía.

Para quien la escuche desde acá, en Paraguay, lejos del universo indie estadounidense, Lost Weekend es un recordatorio de por qué Bridgers es de las pocas artistas de su generación que entiende que la sofisticación y la vulnerabilidad no son enemigas. No es un disco para todos los días, pero es el tipo de álbum que te cambia la relación con el silencio y con tus propias ganas de desaparecer. Y eso, en 2026, cuando todo grita y nadie escucha, es un lujo.

Redactada por el sistema editorial de Radio Aparato a partir de fuentes públicas (Rolling Stone Brasil), con control de calidad automatizado. Los temas sensibles y las notas marcadas para revisión pasan por una persona antes de publicarse. Cómo trabajamos.

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