Dos años de silencio y ahora esto: Medulla regresa con "Um Móbile no Furacão", una canción que firma Paulinho Moska y que viene a romper un parate que se sentía largo. Los gemelos Keops y Raony no vuelven a lo mismo; vuelven más aventureros, con jazz pisando fuerte, beatbox en vivo y toda esa experimentación que ya era marca de la casa pero ahora con esteroides brasileños.
La canción habla de cambios, de eso incómodo de dejar atrás versiones viejas de uno mismo. Típico de transición, y en ese punto el Medulla está: después de casi dos décadas, entran a un territorio donde Lenine, Marisa Monte y Carlinhos Brown dejan sus huellas. Paulinho Moska como compositor es un gesto claro: quieren dialogar con una cierta tradición del rock brasileño que respeta lo melódico pero no teme el ruido.
Videoclipe en el metro: cuando el conflicto interno se vuelve visualidad
Lo que muestran en la pantalla tampoco es al azar. Keops y Raony dirigieron el clipe junto al director de fotografía Léo Silva, y la cosa sucede en el metro. Dos versiones del mismo personaje, en conflicto permanente, rodadas con ese cine brasileño que sabe narrar angustia sin caer en lo obvio. Es la estrategia correcta para una canción que habla de identidad fragmentada.
El álbum que viene —ocho tracks, producido con Los Brasileros— suena como un paso audaz. No es un regreso fácil: jazz, brasilidades, beatbox, efectos vocales, ruidos corporales. Eso que muchas bandas brasileñas hacen pero que el Medulla tiene la maña de hacer sin sonar a ejercicio académico. Hay participaciones anunciadas que aún guardan sorpresa.
La pregunta es si logran meter todo eso sin que explote
Porque acá está el riesgo real: cuando una banda apila jazz, beatbox, rock y experimentación electrónica, necesita estructura. Necesita que alguien diga "acá cortamos, acá dejamos respirar". Que Moska haya escrito la primera canción es señal tranquilizadora —es un compositor que sabe dosificar— pero hasta no escuchar el trabajo completo, la duda flota. Dos años haciendo esto, así que esperemos que valieron cada uno de esos meses. El Medulla siempre tuvo oído para lo que funciona; ahora veremos si la experimentación no los pierde en el camino.



