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Independence Day cumple 30 años: el blockbuster que cambió el cine de desastres

Tres décadas después de su estreno en 1996, la película de Roland Emmerich sigue siendo un fenómeno cultural que marcó época. Un repaso por qué este film sobre una invasión alienígena se convirtió en un evento de cine obligatorio.

Independence Day cumple 30 años: el blockbuster que cambió el cine de desastres
Foto: vía Consequence

Hace exactamente 30 años que Independence Day llegó a los cines y se convirtió en un fenómeno cultural de dimensiones épicas. No exageramos: fue el blockbuster más taquillero de 1996 y el único filme de ese año en cruzar la barrera de los 300 millones de dólares en la taquilla doméstica estadounidense. En una época donde ver una película de gran presupuesto en el cine era un evento obligatorio de verano, Emmerich hizo exactamente eso: un evento.

Un desastre de proporciones galácticas

Dirigida por Roland Emmerich, la película sigue múltiples historias entrelazadas mientras alienígenas posicionan enormes naves sobre las principales ciudades del mundo y comienzan a destruir todo con columnas de luz azul. Will Smith (como el Capitán Steven Hiller) y Jeff Goldblum (David Levinson) cargan el peso de la trama intentando convencer al Presidente (Bill Pullman) de la amenaza extraterrestre. El presupuesto de 75 millones de dólares era colosal para la época, y los efectos visuales de destrucción masiva nunca antes vistos en pantalla.

Lo bizarro del asunto —y esto es puro 1996— es que la raza alienígena avanzada resulta ser vulnerable a virus en disquetes. Sí, leíste bien. En ese contexto tecnológico, la premisa funcionó a la perfección.

El cine de desastres en su punto más alto

Emmerich ya era conocido por su aproximación operática a la destrucción (The Day After Tomorrow, 2012), pero Independence Day fue su obra maestra de presupuesto megátonelada. La película llegó en un momento en que la tecnología era lo suficientemente buena para hacer algo de esa escala, pero aún lo suficientemente rara como para ser considerada un evento. Comparemos: el segundo filme más taquillero de 1996 fue Twister. Qué diferencia.

El film de Emmerich demolió América literalmente y la redimió en poco más de dos horas. La producción fue pesada, la promoción fue implacable, y el tráiler jugó antes de cada película que Fox pudo conseguir. Independence Day jugaba en un terreno que casi ninguna otra película se atrevía a explorar en ese momento post-Jurassic Park.

Treinta años después, el impacto cultural de Independence Day sigue siendo innegable. No es solo un blockbuster de los 90: es una ventana fascinante a cómo se hacía cine de espectáculo en esa era específica, cuando los eventos fílmicos no eran todavía la norma del verano, sino excepciones que te obligaban a ir al cine el fin de semana de estreno. Eso es poder de película.

Redactada por el sistema editorial de Radio Aparato a partir de fuentes públicas (Consequence), con control de calidad automatizado. Los temas sensibles y las notas marcadas para revisión pasan por una persona antes de publicarse. Cómo trabajamos.

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