Se fue una de las voces más icónicas del rock y pop de los ochenta. Bonnie Tyler falleció el pasado 8 de julio en un hospital cercano a Faro, Portugal, donde vivía. Llevaba internada desde mayo, cuando fue sometida a una cirugía intestinal de emergencia que la dejó en coma. Tras dos meses en cuidados intensivos, no logró recuperarse de las complicaciones.
Gaynor Hopkins —su nombre real— nació en Skewen, Gales, en una familia trabajadora. Su padre era minero de carbón y ella creció entre pubs locales, donde cantaba covers mientras trabajaba en una tienda de comestibles. Un talentoso scout la presentó ante sellos discográficos y RCA la fichó en 1975. Así nació Bonnie Tyler, el nombre artístico que la haría legendaria.
De un rasp icónico a los escenarios del mundo
Su carrera despegó con "It's a Heartache" en 1977, una canción melancólica que mostró su rasguño vocal inconfundible —resultado de una cirugía para remover nódulos en las cuerdas vocales—. Ese timbre ronco se volvió su marca registrada, diferenciándola en un género saturado de voces limpias.
Pero fue en los ochenta cuando Tyler alcanzó la estratósfera. El compositor Jim Steinman le ofreció "Total Eclipse of the Heart", una monumental balada teatral de siete minutos que originalmente estaba destinada a Meat Loaf. La versión de Tyler, grabada en 1982 con miembros de la E Street Band (Roy Bittan en piano, Max Weinberg en batería), se convirtió en número uno en Estados Unidos, Reino Unido y varios países más. Ese videoclip gótico filmado en un antiguo manicomio inglés se transformó en sinónimo de los excesos visuales de MTV.
En 1984 volvería a brillar con "Holding Out for a Hero", la canción del film "Footloose", una producción disco de Giorgio Moroder que nuevamente capturó la grandiosidad de su voz. Esa racha de éxitos le valió tres nominaciones Grammy en dos años.
Una carrera que no paró de brillar
Aunque su presencia en las listas de éxitos internacionales disminuyó, Tyler mantuvo una carrera prolífica con más de una docena de discos. Tuvo éxito particular en Europa continental, incluyendo un dueto con la francesa Kareen Antonn que estuvo 10 semanas en el número uno de Francia. Tras pausar en 2005, regresó con "Rocks and Honey" en 2013 y continuó grabando hasta "The Best Is Yet to Come" en 2021.
Su legado trasciende los ochenta: "Total Eclipse of the Heart" se revitalizó en karaokes globales, bandas sonoras de eclipses y reinterpretaciones de artistas como David Guetta y hasta el elenco de "Glee". Dejó viuda a su esposo Robert Sullivan. Catherine Zeta-Jones, su prima política, compartió un emotivo tributo en redes: "Bonnie fue una mujer extraordinaria con una voz para igualarla. Una artista única que también era increíblemente graciosa".
A los 75 años, Bonnie Tyler se va dejando un catálogo inmortal y la certeza de que su voz seguirá eclipsando cualquier escena musical donde suene.



