La noticia golpeó el corazón de muchos amantes del rock: Rod Stewart, el caballero de la voz rasposa y el espíritu incansable, se despide de las giras. Después de más de 60 años sobre los escenarios, el músico británico anunció que 2027 será el año de su "The Final Encore", una gira final que lo llevará por el Reino Unido, Irlanda y Europa.
¿Qué se sabe de esta última aventura musical?
"The Final Encore" arrancará el 23 de abril de 2027 en Dublín y tiene previsto su cierre el 24 de julio en Hannover. Será una oportunidad para que sus seguidores de siempre, y las nuevas generaciones que lo descubrieron, lo vean una última vez en vivo. Howard Jones será el encargado de abrir los shows en el Reino Unido e Irlanda, sumando un toque especial a estas veladas. No es un adiós repentino; Stewart, que hoy tiene 81 años, viene lidiando con algunos problemas de salud, incluso pasó por un procedimiento cardíaco hace poco, lo que llevó a la cancelación de algunas fechas de su gira anterior. Es un ciclo que se cierra, con la sabiduría que dan los años y el respeto por el propio cuerpo.
¿Qué significa esta despedida para Rod Stewart?
En un comunicado, el propio Rod expresó la profunda conexión que forjó con su público: “Mis queridos amigos, llegó la hora de despedirme de la vida en la carretera. Después de más de seis décadas, The Final Encore será, sin duda, mi último show. Canto la música que amo desde los 19 años y tuve el privilegio de llevarla alrededor del mundo para todos ustedes.” Esas palabras resuenan con la honestidad de quien dio su vida por la música. Nos recordó que su carrera le brindó una vida que nunca imaginó, y su deseo es haber regalado a cambio buenos recuerdos. Es un agradecimiento sincero, de esos que se sienten en el alma.
¿Por qué nos importa el adiós de un artista como Rod Stewart?
El adiós de Rod Stewart no es solo el fin de una gira, es el cierre de un capítulo importante en la historia del rock y el pop. Para mí, él siempre fue ese tipo que supo navegar entre el rock más crudo y la balada más sentida, con una elegancia y una chispa que lo hacían único. Su voz, inconfundible, es la banda sonora de atardeceres y noches de confesiones. Nos deja un legado de canciones que son himnos y de una actitud que siempre fue auténtica. Es cierto que el camino del artista es largo y a veces agotador, y que el cuerpo pide un respiro. Pero la música de Rod Stewart, esa que nos hizo bailar, amar y soñar, va a seguir sonando. Y eso, al final, es lo que importa. Su música seguirá siendo un faro, mucho después de que se apague la última luz del escenario.



