¡Qué movida la de Macklemore! Después de que lo sacaran de la gira de Ed Sheeran en Estados Unidos por hablar de más (o de menos, según quién lo mire) sobre la situación en Palestina, el rapero no se quedó quieto. Anunció su propio tour, el 'Free Palestine Tour', que va a recorrer el Reino Unido y Europa en octubre de este año. La primera parada fue en el 3Arena de Dublín el 26 de octubre, luego siguió por el Accor Arena de París el 29, y cerró en el OVO Arena Wembley de Londres la noche siguiente.
La gira que se armó para alzar la voz
Macklemore no se anda con chiquitas. Dijo que todavía está terminando de cerrar la lista de artistas que lo van a acompañar, pero que estuvo toda la semana contactando a gente que ya demostró su apoyo a Palestina, “sin importar las consecuencias”. Para mí, esto es un grito de guerra, una forma de decir que no se va a callar y que su plataforma es para algo más que solo entretener. Como bien dijo él, “nuestras plataformas no valen nada si solo las usamos cuando es seguro”. ¡Y cuánta verdad hay en eso!
Lo más interesante es que todas las ganancias de estos conciertos van a ir a parar a doce organizaciones que laburan en asistencia médica, ayuda humanitaria, educación y apoyo comunitario para los palestinos. Entre ellas están Anera, Glia, Gaza Soup Kitchen y Palestinian Youth Movement. Esto no es solo música, es una declaración de principios y un apoyo concreto a una causa que le importa muchísimo.
El contexto de una censura y un despertar
Todo este quilombo arrancó a principios de septiembre, cuando Macklemore estaba abriendo los shows de Ed Sheeran en el MetLife Stadium de Nueva Jersey. Ahí, sin pelos en la lengua, pidió que “todos los seres humanos sean tratados con dignidad, respeto e igualdad” y mandó un mensaje a la gente de Gaza y Cisjordania: “no los hemos olvidado”. Remató con un “Free Palestine” y tocó su tema de protesta de 2024, 'Hind’s Hall', mientras pasaban imágenes de Gaza. Obvio, esto no le cayó bien a todo el mundo. El Israeli-American Council pidió que lo bajaran de la gira y lo acusó de usar el escenario de Sheeran para una agenda política unilateral. Hasta Pink se metió en la discusión, aunque después aclaró que no estaba pidiendo que lo censuraran.
Pero Macklemore se mantuvo firme, diciendo que “querer que todos los humanos sean tratados por igual nunca debería ser controversial”. Y tiene razón. Es 2026, y para mí, ya no se puede ser apolítico. Los artistas tienen que tomar postura, educarse y usar su voz para más que solo vender entradas. La música siempre fue un espacio para la protesta, para el cambio, y ver a Macklemore haciendo esto me llena de orgullo. Demuestra que hay gente que entiende que lo que pasó con él es mucho más grande que un solo artista o un solo escenario. Es un mensaje claro para la “clase multimillonaria” que intenta silenciar voces: no van a poder.



