Digámoslo con elegancia: pedirle a Liam Gallagher que se comporte es como pedirle a una gira mundial que baje el volumen. Esta semana, un fan tuvo la osadía de reclamarle un disco nuevo de Oasis, y la respuesta del menor de los hermanos fue de manual: "No, es que no estoy preparado para la crítica si no vende cien millones de copias". Y remató con lo que, en el fondo, es su verdadera filosofía: "hagamos unos shows y seamos felices".
Podría indignarme. Prefiero aplaudir la honestidad. Después de años de reencuentros imposibles, la reunión de Oasis en 2024 fue el gran acontecimiento que todos dábamos por perdido, y la gira 'Live 25' —que arrancó en Cardiff— es exactamente lo que la gente quería: los hermanos en el mismo escenario, los himnos sonando y un estadio entero cantando. ¿Para qué arruinar una postal perfecta arriesgándose a un disco que jamás estaría a la altura del mito?
La broma que todavía duele
Conviene tener memoria. En 2024, el propio Liam había encendido la mecha diciendo que un álbum ya estaba "listo" y que estaba "deslumbrado" con lo que componía Noel. La ilusión duró poco: en noviembre salió a aclarar, con su delicadeza habitual, que "no hay ningún disco de Oasis en marcha, estaba jodiendo". Explicó que lo dijo porque "todo el mundo anda demasiado tenso últimamente". Un caballero.
Así que cuando ahora dice que no habrá material nuevo, le creo más que cuando decía que sí. Y me parece la decisión más sensata que este hombre tomó en años. El último álbum de estudio de Oasis, Dig Out Your Soul, es de 2008. Han pasado casi dos décadas. La expectativa sobre un disco nuevo sería tan monstruosa que ninguna canción podría soportarla.
Abbey Road y las pistas falsas
Para los detectives de la especulación, hubo un episodio jugoso: a Liam lo vieron saliendo de los estudios Abbey Road en enero de este año. Se armó revuelo, hasta que se supo que por ahí también andaba John Squire, el guitarrista de The Stone Roses con quien Liam ya tiene un proyecto. O sea: humo, no Oasis.
Mi veredicto, desde el palco: que sigan de gira, que llenen estadios y que nos dejen el catálogo intacto. Hay artistas que brillan en el estudio y otros que brillan sobre las tablas. Los Gallagher pertenecen a la segunda categoría, y no tiene nada de malo. Prefiero mil veces un Oasis que sale a jugarse la vida cada noche que un disco tibio hecho para cumplir. Por una vez, Liam y yo estamos de acuerdo.



