Kid Rock, el músico estadounidense nacido como Bob Ritchie, volvió a expresar su admiración por el presidente Donald Trump durante una entrevista con Sky News Australia. En el especial de una hora titulado "Trump's America: 250 Years in the Making", el cantante country se explayó sobre su relación con el mandatario, consolidándose como uno de sus más conspicuos aliados en el mundo del espectáculo.
Durante la charla con el conductor Paul Murray, Ritchie no dudó en describir como "fucking awesome" (increíblemente genial) la experiencia de tener un amigo que gobierna. Cuando le preguntaron si Trump le escribe mensajes de forma espontánea, el músico confirmó que sí, revelando una costumbre particular: "Es uno de mis trucos para las noches de copas, porque sé cuándo contactarlo".
Un circo visto desde adentro
Según el artista, el presidente "siempre atiende o me llama después para charlar sin filtro". Con una sonrisa cómplice, aclaró que esas comunicaciones no incluyen consejos sobre política internacional: "No me llama para preguntarme qué hacer con Irán, Bob".
La amistad entre ambos ha sido documentada públicamente a lo largo de la última década. Ritchie ha sido invitado a la Casa Blanca, ha participado en eventos vinculados a republicanos y ha aparecido junto a Trump en estadios de fútbol americano y combates de UFC. Su cercanía con el mandatario lo ha posicionado como una figura recurrente en ciertos círculos conservadores estadounidenses.
"Disfruto un montón de pasar tiempo con él, hablar con él y tener una visión desde la primera fila del mejor circo de la tierra", sostuvo el cantante, refiriéndose a la experiencia de estar cerca del poder durante la administración Trump.
El contexto: Kid Rock en la escena política
En febrero pasado, Ritchie encabezó el "All-American Halftime Show", un evento alternativo al espectáculo de medio tiempo del Super Bowl, organizado por Turning Point USA. Sin embargo, su presentación quedó opacada por millones de espectadores que eligieron ver a Bad Bunny en el halftime show oficial, un resultado que evidenció el alcance desigual entre ambas propuestas.
A lo largo de los años, Kid Rock ha sido una voz consistente de apoyo hacia Trump, posicionándose como parte de una pequeña pero visible fracción de artistas que abrazan abiertamente posiciones políticas derechistas en una industria musical históricamente progresista. Su amistad con el presidente genera tanto curiosidad como crítica en diferentes sectores del público.
Con declaraciones como estas, el músico consolida su perfil como figura dentro del ecosistema político conservador estadounidense, aunque lejos de generar consenso en el mundo del rock y el espectáculo.



