¡Qué bombazo nos tiraron el domingo pasado! Mientras medio mundo estaba con los nervios de punta por la final del Mundial 2026 entre Argentina y España, el otro medio —y me incluyo— no podía creer el show de medio tiempo que se mandaron. Por primera vez en la historia, la FIFA se la jugó y armó un espectáculo digno del Super Bowl, y la verdad, la vara quedó altísima.
El 19 de julio, el MetLife Stadium de Nueva York (o New York New Jersey Stadium, como le dice la FIFA) fue testigo de un despliegue de talento impresionante. ¿Se imaginan a Madonna, Shakira, Justin Bieber y BTS compartiendo escenario? A mí todavía me cuesta procesarlo. Fue un verdadero dream team que hizo vibrar a todos, tanto a los que estaban en la cancha como a los que lo veían desde casa. Además, sumaron a Burna Boy, al director de orquesta Gustavo Dudamel y al PS 22 Chorus de Nueva York, que llegó con la bendición del mismísimo Chris Martin de Coldplay, quien fue el curador de toda la movida.
Un Show con Causa y Mucho Rock
Más allá del brillo de las estrellas, lo que me voló la cabeza es que este show no fue solo para entretener. La producción se hizo en colaboración con Global Citizen y apoyó el FIFA Global Citizen Education Fund, una iniciativa que busca juntar 100 millones de dólares para expandir el acceso a la educación y programas de fútbol para niños en todo el mundo. ¡Eso sí que es usar la plataforma para algo bueno!
La final fue una locura, con Argentina defendiendo el título contra una España que venía con todo, después de ganarle a Francia en semis. Pero seamos sinceros, el entretiempo casi le roba el protagonismo al partido. Es que tener a semejantes figuras del pop y del rock (porque para mí, Madonna y Shakira tienen ese toque rockero que las hace eternas) en un mismo escenario, con ese nivel de producción, es algo que no se ve todos los días.
¿El Nuevo Estándar para los Mundiales?
Para mí, este evento marca un antes y un después. Ya no alcanza solo con el himno y la patada inicial; ahora los mundiales también tienen que pensar en cómo armar un show que esté a la altura de la pasión que genera el fútbol. Es una movida inteligente para atraer a más público, especialmente a las nuevas generaciones, y para darle un contexto de megaconcierto a la fiesta deportiva más grande del planeta.
Este tipo de shows demuestran que la música y el deporte están más conectados que nunca, y que la energía de un recital en vivo puede potenciar la adrenalina de una final mundialista. Me entusiasma pensar en qué nos deparará el próximo Mundial, porque después de ver esto, la vara quedó altísima y la expectativa de ver quiénes serán los próximos en subirse a ese escenario es enorme. ¡Una jugada maestra de la FIFA que, para mí, fue un golazo de media cancha!



