Treinta y dos años. Eso es lo que tardó Heavens to Betsy en volver con material nuevo. No es un disco recién grabado en un estudio de lujo: es 'baby's gone', una recopilación de 16 canciones que rescata demos de 1992 y temas de sus tres vinilos de siete pulgadas, lanzada el 16 de octubre en Kill Rock Star Records. Y la verdad es que el tiempo no tocó nada de eso.
La banda —Corin Tucker en voz y guitarra, Tracy Sawyer en batería— anunció hace poco que tocaron su primer show en tres décadas. Justo después largaron una gira que arranca en octubre por toda la costa este de Estados Unidos. Pero lo importante no es la nostalgia de un regreso: es que 'ain't never goin' back', la canción que acaban de soltar como adelanto, suena como si la hubieran grabado ayer. Lo-fi, crudo, sin pulir. Garage rock puro.
Cuando el punk era un grito, no un estilo
Heavens to Betsy nació en Washington a principios de los '90, en el epicentro del riot grrrl junto a bandas como Bikini Kill y Bratmobile. Eso no es detalle histórico: es contexto vital. Tucker y Sawyer querían herramientas para expresarse cuando la industria les cerraba las puertas. Y las consiguieron gratis: Molly Neuman, de Bratmobile, grabó esas siete demos en 1992 usando una Tascam sacada de la biblioteca AV de la universidad. Sin presupuesto, sin pretensión.
Lo que choca ahora es que esos temas —sobre el cuerpo de las mujeres, sobre libertad, sobre decir que no— siguen ardiendo. Sawyer lo dijo claro: los temas son "casi más relevantes ahora que en los '90". Y tiene razón. El punk feminista no envejece porque el problema no se fue.
¿Por qué debería importarte en Paraguay?
Si creés que el riot grrrl es un capítulo cerrado de la historia del rock, esta nota te contradice. Porque el rock que importa no es el que suena reluciente en la radio: es el que alguien grabó en una biblioteca porque no tenía otro lugar, con la rabia justa en el cuerpo. Tucker hoy toca en Sleater-Kinney, una de las bandas más inteligentes del indie rock contemporáneo. Sawyer toca con varias proyectos. Pero vinieron a reabrir esto porque la urgencia sigue intacta.
'baby's gone' sale en vinilo, CD y cassette. Es el tipo de colección que compras para entender de dónde viene el rock feminista que te importa hoy. Y cuando lo escuches, vas a notar que la rabia real no necesita reverberación ni autotuning. Solo un amplificador, la verdad y alguien que se atreva a gritar.



