En un mundo donde hasta el color de tu café puede ser una declaración, Glen Powell, el galán de Hollywood que nos conquistó en Top Gun: Maverick, acaba de soltar una bomba que resuena en la industria: la política, dice, es un campo minado que prefiere no pisar. Y, la verdad, ¿quién puede culparlo?
La nueva estrategia de la burbuja VIP
El silencio es oro. Powell, en una entrevista reciente con Esquire, confesó que la política le parece una conversación tóxica. 'La gente intentando probar su punto, para mí, es la peor versión de una conversación. No me gusta el discurso, no es tan sano como antes', sentenció. Una postura que, digámoslo, es bastante cómoda cuando tu cuenta bancaria te permite vivir en una burbuja de cristal.
El antecedente familiar. El actor rememoró cómo en su casa nunca se hablaba de actualidad, una costumbre que, según él, le hizo ver que la política solo divide. Es un argumento válido, sí, pero también suena a excusa para no mancharse los zapatos. Para mí, es la típica movida de quien tiene demasiado que perder y prefiere la neutralidad antes que arriesgar un contrato millonario. Los que tienen voz, ¿no deberían usarla?
No está solo en esto. Powell se une a un club cada vez más exclusivo de estrellas que eligen el mutismo político. Dwayne 'The Rock' Johnson ya había declarado que guardaría sus opiniones para sí mismo. Jennifer Lawrence, por su parte, dijo el año pasado que moderó su postura anti-Trump para no 'alejar a la gente de las películas y el arte'. Y la frutilla del postre, Ed Sheeran, hace muy poco, defendió su silencio tras la polémica de Macklemore y su apoyo a Palestina, alegando que su plataforma es un 'lugar de seguridad y santuario', no un foro político. Claro, los niños que escuchan sus canciones no deberían saber que el mundo está ardiendo, ¿verdad?
¿Táctica o convicción? Entiendo que la cancelación es una espada de Damocles constante en Hollywood. Un comentario desafortunado y tu carrera puede irse al traste. Pero esta 'diplomacia' de las estrellas huele más a estrategia de marketing que a una verdadera convicción sobre la inutilidad del debate. Es fácil aplaudir a los que 'luchan por lo que creen' cuando vos estás en tu mansión, lejos del barro. Para mí, es una pena que figuras con tanto alcance elijan la vía del 'no te metas' en un momento donde las voces fuertes son más necesarias que nunca. O quizás, simplemente, su 'llamado' es el de no molestar a nadie, y eso, en el fondo, es un statement político en sí mismo.



