Estamos en septiembre de 1981 y el mundo del rock se sacude con un nuevo bombazo de Sus Majestades Satánicas. The Rolling Stones, que ya eran leyenda viva, lanzaban Tattoo You, un disco que no solo los devolvía a la cima de los charts, sino que les regalaba uno de sus himnos más reconocibles: “Start Me Up”. Pero la historia de este tema es, digamos, un poco más accidentada de lo que parece.
La canción es puro Mick Jagger y Keith Richards. Ese riff de guitarra inconfundible, potente, directo, es obra de Keef, y la letra de Jagger, con su carga de deseo y energía, lo complementa a la perfección. Pero lo que pocos saben es que “Start Me Up” no nació en 1981. ¡Ni cerca! La idea original, ese esqueleto primario, viene de las sesiones de grabación de Some Girls, allá por 1978.
Un riff que casi se pierde en el olvido
Imaginate esto: los Stones están en el estudio, probando ideas. Richards trae este riff que hoy es icónico, pero en ese momento, no terminaba de encajar. Lo intentaron grabar una y otra vez, pero con un ritmo reggae. Sí, ¡reggae! Hicieron más de cincuenta tomas, experimentando con diferentes tempos y estilos, pero ninguna convencía. La banda lo dejó de lado, como tantos otros demos y fragmentos que se acumulan en los archivos de un grupo con tanta historia.
Años después, cuando preparaban Tattoo You, se encontraron con un problema: necesitaban material nuevo, pero el tiempo apremiaba. Fue entonces que el ingeniero de sonido, Chris Kimsey, tuvo la brillante idea de revisar los viejos archivos. Mientras escuchaban las cintas de las sesiones de Some Girls, se toparon con una de las tomas de aquel riff reggae. Pero en lugar de descartarla, Kimsey y la banda notaron algo especial: había una versión, casi perdida, con un pulso de rock mucho más tradicional y potente.
Esa versión, que había sido una de las pocas grabaciones con un ritmo más directo, fue la chispa. La recuperaron, le dieron los toques finales y Jagger escribió la letra. El resultado fue explosivo. “Start Me Up” se convirtió en el single principal de Tattoo You y no solo fue un éxito masivo, sino que revitalizó la carrera de los Stones en los 80, demostrando que aún tenían la capacidad de crear himnos que sonaban frescos y atemporales.
Hoy, “Start Me Up” sigue siendo un pilar en sus conciertos, la canción que enciende la maquinaria, la que hace que el público se ponga de pie. Es el testimonio de cómo, a veces, un tesoro musical está escondido a plena vista, esperando su momento para arrancar y conquistar el mundo.



