Desde su irrupción hace seis años, Aiko el Grupo se ganó un lugar en la escena con esa habilidad para transformar el caos y las heridas en canciones de punk-pop a toda velocidad. Ahora, con 'Señales Brutales', el trío formado por Teresa Iñesta, Lara Miera y Bárbara López demuestra que la inmediatez no está reñida con la profundidad. Este nuevo trabajo, producido y mezclado por Santi y Victor Garcia en Ultramarinos Costa Brava, respira una hondura que sus dos discos anteriores apenas insinuaban. Es un paso adelante que, en el panorama del rock independiente, marca una dirección interesante, alejándose de la mera repetición de fórmulas y buscando una voz propia más madura.
Del ácido desamor a la poesía de demolición
El disco arranca sin rodeos. Después de la acidez de un tema como «Modo sigilo», que ya conocíamos, la banda no afloja el ritmo con la mordiente de «el aWard es para:» y la explosión acelerada de «cuándo un min???». Pero no todo es vértigo: «Paciencia» llega como un contrapunto, capturando esa sensación de tensión que se acumula hasta explotar, con versos que pintan futuros desastres cayendo como meteoritos.
«Suspiria» es, para mí, uno de los puntos altos del álbum, logrando un equilibrio entre agresividad y un sentido pop que pocos consiguen. El sintetizador suma una capa extra, y la letra es pura poesía destructiva. Otra pieza interesante es «Oda a la muerte de nuestro amor», que se mueve entre lo teatral y lo coral, con un piano que marca el paso y una explosión final que ya es marca registrada de la casa. Luego, «césped falso» nos devuelve la urgencia habitual de Aiko el Grupo, pero es en «espectro» donde el disco pega un verdadero volantazo.
La evolución no se negocia
Con más de cuatro minutos de duración, «espectro» es un claro indicador de que Aiko el Grupo está dispuesto a romper con la fórmula de la canción rápida. Acá exploran atmósferas, silencios y nuevas formas de expresión que demuestran una evolución innegable. Lo mismo pasa con «ni todo ni nada», otra construcción interesante que amplía ese camino. El disco cierra con «Introducción», completando 27 minutos que confirman un paso hacia adelante que todavía no sabemos dónde va a terminar.
Este 'Señales Brutales' es una bofetada de realidad, un disco que no se queda en la superficie del punk-pop juvenil. Es la banda madurando, arriesgando y dejando claro que el desastre personal puede ser un motor creativo potente, sin caer en sentimentalismos vacíos. En un contexto donde muchas bandas buscan la inmediatez, Aiko el Grupo se toma su tiempo para explorar, para decir algo más. Y lo dicen fuerte.



